Can Ramón fue una finca agrícola situada en la rotonda de es Cap de Barbaria, a las afueras de Sant Francesc. Construida en algún momento entre 1797 y 1834, llegó a tener una extensión de unas 32 hectáreas destinadas inicialmente al cultivo del cereal y a la cría de animales de granja.

Los investigadores apuntan que la finca de Can Ramon fue cedida por el rey Carlos II al comerciante ibicenco Marc Ferrer, quien inició la repoblación de Formentera a finales del siglo XVII. Una parcela que fue heredada por su hija y que se fue transmitiendo entre diversos propietarios ibicencos que dejaban en manos de mayorales formenterenses su explotación.

La casa, con el paso de los años, fue ampliándose, así como la extensión de sus campos y su producción. A raíz de la plaga de la filoxera en 1867 que arrasó todos los viñedos de Francia y Cataluña, en Can Ramón comenzó a producirse vino para exportar hacia la península y Europa.

A mediados del siglo XX este pedazo de la historia de la isla quedó abandonado a merced de vándalos, okupas y palomas. El Concell Insular consiguió hacerse con su titularidad en 2016 para restaurarlo y que forme parte del Museo de Formentera.