Ya desde el año 70 dC, el escritor latino Plinio aseguraba en su libro ‘Historia Natural’, que las islas Pitiusas eran territorio libre de serpientes y animales venenosos. De hecho, muchas teorías apuntan a que el nombre de la isla de Ibiza puede provenir etimológicamente de Bes, un dios representado con una serpiente en las manos. Incluso, se cuenta, que la tierra de las Pitiusas se vendía para esparcir alrededor de los hogares pensando que repudiaba a las bestias venenosas.

Sin embargo, según apunta un estudio del paleontólogo Enric Torres-Roig, parece que la historia no es tan cierta como la cuentan. Y es que, tras el hallazgo en un yacimiento arqueológico de Ibiza de una víbora de unos 40 centímetros de longitud, parece que las serpientes sí que llegaron y se reprodujeron en las islas.

Según este estudio, la víbora encontrada (o más bien sus antepasados) pudieron llegar desde la península hace alrededor de 2,5 millones de años. Probablemente sobre algún resto de madera que llegó flotando hasta las Pitiusas.

Dado que los fenicios no dejaron constancia de la existencia de serpientes en la isla, la teoría de Torres-Roig apunta a que otras especies como la rata de cola blanca pudieron haber dado caza a estas serpientes hasta su extinción.