Durante la década de los sesenta, Ibiza fue uno de los mayores focos del movimiento hippie en el planeta. Decenas de jóvenes seguidores de este estilo de vida acudieron y se asentaron en diferentes puntos de la isla. Los ‘peludos’, como eran conocidos por los lugareños, atrajeron a la isla un estilo de vida alternativo en el cual los alucinógenos estaban muy presentes en su día a día.

Es así cómo en 2003, se localizaron en la isla una cantidad considerable de ejemplares de Peganum Harmala, una planta alucinógena conocida también como ayahuasca europea. Un hallazgo que no se ha realizado en ninguna otra isla de las Baleares y que todo indica que fue introducida por los hippies.

De hecho, los lugareños indican que en la zona del hallazgo habitó un grupo de hippies. Es probable que ellos mismos las plantaran para consumo propio o que surgieran de manera casual por el extravío de alguna semilla.

La ingesta de esta planta puede provocar relajación, mareo y efectos antidepresivos, pero también suele producir náuseas, vómitos, diarrea y una gran resaca.