Formentera, debido a ser una isla pequeña aislada de la península, tuvo que buscarse siempre sus propios medios de subsistencia. La pesca, la agricultura o la ganadería fueron los principales modos de vida de los autóctonos y la manera de conseguir alimento para la propia casa y para el comercio.

De ese mismo modo, también lo fue la apicultura. Rara era la finca de Formentera que no contara con alguna colmena para la producción de miel y para la polinización de los cultivos, sobre todo los almendros. Una tradición en la isla que aún perdura hoy en día.

Actualmente en Formentera se calcula que perduran unos 25 apicultores, la mayoría de ellos situados en la zona central de la isla, donde existe la mayor floración natural. Las más de 70 plantas diferentes de la isla unidas al reducido tamaño de la misma, permite a las abejas encontrar gran diversidad de variedades en pocos kilómetros.

Los tipos de miel más común en Formentera y que puedes encontrar a la venta en muchos comercios tradicionales de la isla, son las variedades mil flores, de frígola, de romero y de brezo.