Las aguas que rodean las islas Pitiusas no dejan nunca de sorprendernos. Si bien hace un par de meses era una tortuga marina desovando en Playa d’en Bossa lo que despertaba nuestro interés, este mes ha sido el hallazgo de once sables de principios del siglo XIX lo que ha convertido a Formentera en el punto de referencia de la arqueología submarina.

Y es que, según el Instituto Balear de Estudios de Arqueología Marítima (Ibeam), fue un particular, Manel Guasch, quien el pasado 15 de agosto localizó con su embarcación un primer sable y dio la voz de aviso a las autoridades. Su hallazgo, situado frente a las costas de Es Caló y a unos 10 metros de profundidad, dio paso a un breve proceso de estudio tras el cual, el Ibeam localizó otros 10 sables en los alrededores a donde se situaba el primero.

Según los miembros de Ibeam, los sables tienen entre 110 y 155 centímetros, están envainados y en muy buen estado. Todavía es necesario que se hagan más análisis y está previsto que todos los sables sean restaurados y limpiados. Según las primeras revisiones realizadas en los guardamanos y gavilanes de las armas, los expertos apuntan a que se trata de sables de origen español o francés de principios de siglo XIX. Posiblemente, el hundimiento de algún barco en la zona es el motivo que explicaría el por qué los once sables acabaron en el fondo del mar.

Las armas han sido trasladadas ya al Museo Arqueológico de Ibiza y Formentera, donde serán analizadas y restauradas.

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