Como pueblo mediterráneo que somos, en Formentera el vino ha formado siempre parte de nuestra tradición popular. Muchas familias de la isla se han dedicado a la cosecha de la uva y la producción de vino. Un vino denominado pagès y que generalmente era para consumo propio o para la venta a pequeña escala dentro de la isla.

Una tradición que continúa aún hoy, con pequeños productores que siguen haciendo vino para el autoconsumo y con las primeras bodegas profesionales que exportan nuestros caldos a la península y al extranjero.

Las variedades autóctonas han sido siempre las predominantes en Formentera, como la monestrell, garnacha, palop negre y blanc.

El vino no solo se utilizaba en la isla para su consumo bebido, sino que también servía para la elaboración de platos tradicionales de la isla como el guisado de cordero o los calamares a la bruta.

Muchas familias aprovechaban también la uva más tardía para su secado junto a las sobrasadas y al peix sec para crear uvas pasas.